JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ

Publicado: Feb 8, 2026

José Ramón Fernández ¿Quién sería José Ramón Fernández hoy en día si no se le hubiera ocurrido atacar al América? Ha sido el icono del anti...

José Ramón Fernández

¿Quién sería José Ramón Fernández hoy en día si no se le hubiera ocurrido atacar al América?

Ha sido el icono del antiamericanismo. El vocero que convirtió cada triunfo del América en sospecha y cada derrota en “justicia divina”.

Trabajó en Televisa, salió frustrado y encontró en Imevisión la oportunidad perfecta para crear la narrativa opuesta: si Televisa decía “jugó bien”, él decía “jugó mal”.

Así se construyó una carrera completa basada en atacar al equipo más exitoso de México.

Antiamericanistas

  • No es ningún pecado que el dueño de un club promocione la imagen de su propio equipo. Hoy en día es completamente normal; antes también lo era, sólo que en México pocos o prácticamente nadie pudo hacerlo como el América. Actualmente, el Pachuca es quizá el club que mejor trabaja ese aspecto.
  • El vocero más visible del antiamericanismo, José Ramón Fernández, ha construido gran parte de su carrera hablando mal del América. Eso le ha entregado resultados positivos: audiencia, fama y seguidores. Muchos lo llaman “objetivo”, confundiendo el concepto de objetividad con la simple coincidencia ideológica. Para el antiamericanista, es “objetivo” porque critica al América. Eso no lo hace plural ni mucho menos un buen periodista. Cualquiera de ustedes, con un micrófono y una cámara, podría decir exactamente lo mismo sin haber estudiado periodismo, porque durante años ha acusado sin probar absolutamente nada.

Un verdadero periodista investiga, entrevista, contrasta versiones y verifica hechos. No crea chismes ni vive de la especulación.

¿Saben quién se cuelga la medalla por haber “descubierto” el caso de los famosos cachirules de 1988?

¡Él mismo! Presume haber “sacado a la luz la verdad”, aunque eso le costara el veto para el Mundial de Italia 90 y una supuesta campaña de desprestigio.

Gracias a su colaborador Antonio Moreno se descubrió ese caso, pero aquí viene la pregunta clave: ¿y el mito que lo ha hecho famoso durante décadas? ¿Por qué nunca ha demostrado los supuestos “robos” del América que tantos antiamericanistas juran y perjuran que existieron? ¿Dónde quedó el periodista “objetivo” cuando más se le necesitaba?

Si realmente hubiera algo raro, José Ramón Fernández habría sido el primero en difundirlo, o al menos alguno de sus “patiños”. El mito de que el América compra partidos o campeonatos ha quedado como una acusación falsa, sin pruebas y sumamente endeble.

¿Se imaginan lo que sería para el antiamericanismo poder derrumbar al América con pruebas reales? Sería una satisfacción eterna. Pero, para su desgracia, ni exárbitros ni exfutbolistas —muchos de ellos panelistas en programas de análisis— han confirmado algo semejante, pese a haber enfrentado o jugado en el América.

Quien dude que José Ramón Fernández fue el principal promotor del antiamericanismo demuestra no haber visto entrevistas donde él mismo, sus colaboradores o excolaboradores lo reconocen abiertamente.

Para llegar a donde llegó, José Ramón Fernández utilizó además a equipos de fútbol como plataforma. El principal fue Pumas. Guadalajara, a partir de los años 70 y 80, ya había dejado atrás su época dorada y se convirtió en un equipo de media tabla. En cambio, Pumas, con una cantera inagotable y un sistema de juego dinámico, fue el vehículo ideal para canalizar rencores y resentimientos.

“…y yo usé a Pumas, utilicé a Pumas, a lo mejor se oye feo” – José Ramón Fernández

Hoy en día, el duelo América vs. Pumas es uno de los partidos más calientes del fútbol mexicano. Finales, partidos memorables y enfrentamientos intensos han dejado un saldo históricamente favorable al América.

De manera absurda, José Ramón Fernández llegó a afirmar que este partido representa una lucha de clases: “el capitalista contra el joven pensante y reprimido”.

Lo que muchos ignoran del club Pumas A.C. es que no representan a la clase universitaria. Si así fuera, jugarían exclusivamente con universitarios y sin extranjeros, como sí lo hacen los Pumas de C.U. en fútbol americano. Pumas A.C. es uno de los equipos con la afición más sectaria del país. No representan a la UNAM; representan un protagonismo artificial impulsado por la televisión para intentar restarle protagonismo al América, algo que jamás han conseguido.

Una cosa es la Universidad y otra muy distinta el club Pumas A.C. Pero si se aceptara ese discurso, entonces podríamos preguntarnos:

¿La Universidad está representada por grupos que destrozan camiones y se enfurecen porque un equipo viene y les gana en su propia casa? ¿Eso enseña su alma máter?

Si Pumas ha pasado años peleando el descenso, ¿deberíamos entonces equiparar el nivel futbolístico del club con el nivel académico de la UNAM? Evidentemente no.

Cada vez que escucho que “Pumas representa a la clase universitaria y el América a los burgueses”, no puedo evitar reír y decir: ¡qué ridículos!

Todos los equipos del fútbol mexicano tienen aficionados ricos, pobres, borrachos, serios, apasionados o indiferentes. El fútbol mexicano no se divide por clases sociales.

Con esta base ideológica tan frágil se construyó el antiamericanismo, y su principal vocero fue —y sigue siendo— José Ramón Fernández. Hoy tiene múltiples imitadores en televisión, radio y prensa escrita.

Ganó fama, eso no se le puede negar. Pero negar su papel en la creación y promoción del antiamericanismo es no conocer la historia. Escribir sobre este fenómeno no consiste en imponer corazonadas, sino en conocer personajes, declaraciones, hechos y contextos.

Para bien o para mal, José Ramón Fernández es uno de los personajes más influyentes del fútbol mexicano, aunque su carente objetividad lo coloque más cerca de un polemista que de un verdadero periodista.

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