ACIERTOS Y FALLAS ARBITRALES
América vs. Necaxa torneo verano 2002 Gran Final
Después de 13 años de burlas por la sequía de títulos, el América por fin tuvo la oportunidad de disputar un campeonato y fue contra el Necaxa.
El partido de ida el Necaxa siendo muy superior ganó con cierta facilidad 2-0, con goles de Víctor Ruiz y nuestro icono americanista Zague.
En el partido de vuelta el América haciendo alusión al dicho de “jugar como si fuera una final” salio con todo a tratar de primero emparejar y después remontar, no era fácil, el Necaxa se defendía estupendamente. Fue hasta el segundo tiempo que con un excelente centro de José Antonio Castro pudo encontrar la cabeza de Cristian Patiño para acortar la ventaja del Necaxa 2-1, luego en una jugada entre Lipatín, Hugo Castillo y Zamorano gestaron el segundo gol por cierto en fuera de juego.
El partido se fue a prorroga con la novedad que el que metiera el gol ganaba, el famoso gol de oro haría la diferencia si el caso lo ameritaba, y de hecho así fue, con certero remate de cabeza de Hugo Castillo el América rompía el ayuno de 13 años sin ser campeón.
¡Que coraje hicieron los antis!
La controversia es que el América le ganó al hermano Necaxa, por lo tal es poco creíble. Puedo asegurar que el Necaxa no se vió como un equipo que estuviera dispuesto a ceder el trofeo, de verdad es que fue mejor en el partido de ida y en el primer tiempo del partido de vuelta fue quien más estuvo cerca de abrir de nuevo el marcador. Zague y el “Rambo” Sosa fueron un peligro constante, pero la figura de Adolfo Ríos detuvo todos los ataques Necaxistas.
Cabe señalar que ese América no estaba de casualidad en la final, ya que a sus espaldas tenia el haber derrotado al River Plate en Copa Libertadores, fue el equipo más efectivo y productivo en la primera fase de la Copa libertadores 2002 ganado 5 duelos y empatando uno, es decir, invicto, y en la liga le alcanzó para meterse entre los 8 mejores.
En la Copa Libertadores, en Cuartos de Final, eliminó a Monarcas Morelia, aquel equipo de Rubén Omar Romano que jugaba muy bien al fútbol (equipo que disputó dos finales consecutivas al siguiente año).
En la liguilla del torneo local, eliminó al sorprendente equipo superlíder de La Piedad. Al final, el grande se impuso al equipo chico.
Después en una tarde memorable de sábado, dejó fuera a los Pumas en su propio estadio, dejando perplejos a los aficionados de Pumas, que ya daban por un hecho el pase a la final ya que el América tenía que vencerlos o sacarles un empate para avanzar a la final. Además, el estadio fue de lo más hostil, y por si fuera poco, los jugadores del América ya contaban con una carga de partidos muy importante.
Por cierto cabe señalar que en esa semifinal en el partido de ida Armando Archundia anuló un gol a Álvaro Ortiz injustamente. La jugada fue así:
Ortiz hizo un potente disparo que fue desviado por un defensor de Pumas, fue un autogol que al árbitro no dió por bueno porque consideró que Jesús Mendoza intervino en la jugada, pero nada más falso que eso porque el que terminó metiendo el balón fue el defensa de Pumas por tal el jugador que estaba adelantado no intervino en la jugada. Después, casi al final, no le marcó un penal clarísimo a Marcelo Lipatín, el resultado fue de 0-0.
En el partido de vuelta las cosas no cambiaron mucho en materia arbitral. Felipe Ramos Rizo no expulsó a Horacio Miüller cuando el jugador ya amonestado se cansó de cometer faltas a diestra y siniestra, incluso se hizo un pequeño conato de bronca por esta situación porque los jugadores del América protestaban y exigían su expulsión. De hecho, el gol del empate momentáneo de los Pumas fue anotado por el jugador que debió haber sido expulsado desde hace ya un buen rato. Estoy seguro que los antiamericanistas, no recuerdan esas jugadas.
Finalmente el América pese a todo y todos se colocó en la gran final del fútbol mexicano, un pase merecido sin duda alguna.
Ya en la final contra Necaxa, en tiempos extra, empatados a 2 goles, el Necaxa, con un hombre menos por la expulsión justa a Luís Pérez, y aún con todos los problemas que tenía tanto en la cancha como la hostilidad del Estadio Azteca repleto de americanistas, tuvo una jugada clave, que pudo cambiar la historia, una jugada que por más que se practique, si es que ya estaba pactado el resultado final, no podía salir tan bien ni convincente.
En descolgada necaxista Zague condujo el balón a límites del área americanista, cedió el balón a Carlos Gutiérrez quien sacó un tiro potente y esquinado que de no haber sido por Adolfo Ríos la sequía de títulos se hubiera prolongado aún más.
Esa parada siempre se recordará porque una parada así ni en el mejor guión de una película se consigue. De no ser por esa parada, necaxa hubiese ganado el título con el gol de oro.
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Después se le anuló un gol a Zamorano justamente ya que al saltar se recargó en el defensor. Pero si tan comprado estaba el partido, ¿qué les hace pensar que anularían este gol? El juego ya estaba arreglado, ¿no?
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El riesgo que Necaxa en una descolgada anotara aún estaba latente, cosa que no sucedió porque después de tanto insistir el América logró el gol del gane por obra de Hugo Castillo.
Antiamericanistas ¿se han puesto a analizar todo el partido de esa final o sólo dicen lo que los demás alegan? En fin ya mostré que esa final fue disputada y en cierta medida el Necaxa fue mejor en términos generales, sólo que el América aprovechó los pocos desconciertos que tuvo el Necaxa.
¡QUE CORAJE HICIERON LOS ANTIAMERICANISTAS! El América volvía a ser campeón.