Origen histórico
1985: la final que encendió la rivalidad América–Pumas
En los años 70 hubo duelos intensos, sí, pero oficialmente esta rivalidad data de 1985, justo cuando el América salía a arrasar con cualquiera que se le pusiera enfrente. Venía de ser campeón derrotando a su acérrimo rival, el Guadalajara. Pero esa es otra historia…
Con el “Zurdo” López en la dirección técnica y un equipo lleno de experiencia, el América llegó a la final para enfrentar a un supuesto equipo “dinámico y juvenil”: los Pumas.
Una final atípica: tres partidos para un campeón
Tensión, expectativas y exceso de confianza.
La final tuvo que disputarse a tres encuentros. El primero, en el Estadio Azteca, terminó 1–1. En la vuelta, en Ciudad Universitaria, el marcador fue 0–0, cebando el prematuro festejo de aficionados, jugadores y directiva de Pumas.
Esto fue lo que se dijo tras el primer partido en el Azteca:
“El domingo los acabamos”.
“El domingo seremos campeones”.
Spoiler: no los acabaron y no fueron campeones. El empate obligó a un tercer encuentro en cancha neutral.
Inicialmente se pensó en el Estadio de la Ciudad de los Deportes, pero tras los terribles hechos del túnel 29 de C.U. —con muertos y heridos— la sede se trasladó al Estadio Corregidora de Querétaro.
América 3 – 1 Pumas
Marcador nada apretado.
El resultado pudo ser más abultado por la incapacidad de Carlos Hermosillo y Eduardo Bacas para definir. Y si de “incapacidad” hablamos, esa noche les quedó mejor a los Pumas: llegaban, insistían, pero no podían meter gol.
El América, en cambio, a puro contragolpe letal y contundente, hizo la diferencia: goles de Brailovsky y dos de Carlos Hermosillo.
Excusas, arbitraje y el nacimiento del antiamericanismo
Cuando la narrativa pesa más que la realidad.
Efectividad, contundencia y tranquilidad: justo lo que le faltó a Pumas esa noche. Qué fácil es culpar al árbitro. Qué cómodo. Nadie niega que Joaquín Urrea tuvo un arbitraje deficiente y dejó de marcar un penal a favor de Pumas.
Pero de ahí a culparlo al 100% por la derrota, hay un abismo.
Mejor pregúntense y respóndanse solos:
¿A quién debemos culpar por la derrota en Querétaro?
- a) Al árbitro
- b) A la falta de contundencia de Pumas en los tres partidos
- c) A la soberbia de pensar que en su estadio ya eran campeones
Exactamente ese año, y por esa polémica final, nacieron las bases del antiamericanismo. El responsable tuvo nombre y apellido: José Ramón Fernández.
Desde Imevisión, no sólo se narró un duelo 11 vs 11, sino otro más grande: Imevisión vs Televisa. Y ahí, justo ahí, se terminó de encender una rivalidad que hasta hoy sigue ardiendo.