Final de liga
1987–1988: otra final, la misma historia
Años más tarde, en la temporada 1987–1988, América y Pumas volvieron a verse las caras en una final de liga. El primer cotejo se disputó en Ciudad Universitaria, donde los Pumas ganaron 1–0.
Lo festejaron como si eso hubiera sido suficiente. Abrazos, euforia, sonrisas. Por momentos parecían olvidar que aún faltaban 90 minutos para definir al campeón.
La vuelta en el Azteca: ilusión y golpe de realidad
Cuando el escenario pesa.
En el partido de vuelta, en el Estadio Azteca, con un marco digno de una final, el inicio no fue muy distinto a lo visto en C.U. Los Pumas tenían mayor manejo de balón, pero sin profundidad.
Para su desgracia, fue el América quien abrió el marcador con gol de Gonzalo Farfán. Más tarde, Luis Flores empató para Pumas, y así se fueron al descanso.
Los Pumas sentían que no podían dejar pasar esa oportunidad: querían ser campeones y vengar Querétaro. Pero el segundo tiempo cambió todo.
De nuevo, Gonzalo Farfán puso en ventaja al América.
Luego, con un disparo de larga distancia, Adrián Camacho marcó el 3–1.
Para cerrar la goleada, Miguel España cometió una falta clara e inobjetable sobre Murguía dentro del área.
El árbitro Fermín Ramírez señaló el penal, y el encargado de cobrarlo fue Antonio Carlos Santos. Con su estilo pausado, sin ponerse nervioso, engañó al portero Adolfo Ríos y selló el marcador:
América 4 – 1 Pumas
Final 1987–1988
Sin afán de burlarme, Pumas, me gustaría saber: ¿por qué creen que perdieron esa final? ¿Qué pasó?
• ¿El árbitro?
• ¿La poca experiencia?
• ¿La portería medía el triple que la del América?
• ¿El sol?